jueves, 24 de noviembre de 2011


EXPERIENCIAS

La educación vial en Suecia noviembre 2011
EstocolmoEl podio de la menor siniestralidad vial europea lo ocupan Reino Unido, Holanda y Suecia. Si comparamos el número de víctimas mortales en accidente de tráfico por cada millón de habitantes, estos tres países están por debajo de 40, mientras que en España nos situamos en 59. ¿Cuál es su secreto? A continuación desgranamos algunas de las peculiaridades de la educación vial sueca.
En 1997 las autoridades suecas se propusieron acabar con los accidentes de tráfico mortales en su país. El programa Visión Cero, creado por Claes Tingvall, está en marcha desde entonces y, a pesar de no haber conseguido todavía ese “objetivo cero” defallecidos en accidente, sí que ha conseguido reducir las muertes significativamente. Hace 15 años, cuando empezó Visión Cero, Suecia perdió a 541 personas en accidentes de tráfico, mientras que en 2010 murieron de este modo 270 suecos. Esta cifra coloca al país escandinavo entre los tres más seguros de Europa.
Visión Cero es un programa que da más importancia a la educación vial y a las infraestructuras que a la persecución de los infractores. El punto de vista sueco es que “los accidentes ocurren” y eso no tiene por qué convertir en criminales a los que los causan. Creen que la responsabilidad debe ser compartida entre conductores y autoridades, poniendo el énfasis en la educación de los primeros y la inversión de las segundas.
Por eso han trabajado en cambiar el diseño de sus carreteras, incluyendo medidas en infraestructuras como las vallas protectoras centrales y la eliminación de obstáculos en los márgenes de las vías. También han optado por una ralentización del tráfico, reduciendo los límites de velocidad. Y han prestado mucha atención a los cruces, rediseñando muchos de ellos para minimizar la posibilidad de colisión entre vehículos o de atropello a peatones.
En cuanto a lo que nosotros más nos interesa, la educación vial, en Suecia es prioritaria desde hace décadas. Dentro del plan Visión Cero, se promueve su impartición comoasignatura obligatoria en todos los niveles de enseñanza, así como la creación deconsejos de seguridad vial en las escuelas. En ellos participan las autoridades locales, los docentes, los escolares y sus familias para elaborar propuestas concretas que mejoren el tráfico en su localidad. De este modo, se consigue implicar a los menores en la identificación (incluso en la solución) de los peligros viales.
La educación vial, tal y como la entienden los promotores de Visión Cero, continúa fuera de la escuela. Todos los conductores deben tener una formación teórica y práctica que se ajuste a las demandas reales de la circulación. Pero, además, se fomentan los cursos de primeros auxilios y se insiste en la necesidad de continuar la formación vial después de conseguir la licencia de conducir, con cursos específicos de percepción del riesgo(para mejorar la toma de decisiones en situaciones difíciles) y formación regular (cada diez años) que actualice los conocimientos teóricos de los conductores.
Las normas de tráfico suecas también presentan diferencias con las españolas. Muchas de ellas se deben al clima: durante los meses de invierno, los conductores están obligados a cambiar sus neumáticos por una cobertura apropiada para la nieve, por ejemplo. Y desde 1977 es obligatorio llevar los faros encendidos a cualquier hora, para mejorar la visibilidad. Pero también hay diferencias que poco tienen que ver con la climatología, como son los límites de velocidad o la tasa de alcohol permitida, que en Suecia son menores que en la mayor parte de países europeos (incluida España).
También es importante dentro del plan Visión Cero mejorar la seguridad de los vehículos. La industria automovilística sueca tiene una larga tradición en seguridad vial: fueron los primeros, allá por finales de los cincuenta, en convertir el cinturón de seguridad en un equipamiento estándar. Hoy innovan con los alcolocks, unos tests de alcoholemia conectados al motor del vehículo. Antes de arrancar, el conductor debe soplar, y si no cumple con la tasa permitida (en Suecia es tan solo de 0,2 gr/litro), el vehículo no se pone en marcha. Este sistema se usa en autobuses, por ejemplo.
Para todos los que queráis saber más de la educación vial sueca, os dejamos a continuación algunos enlaces de interés (en inglés):

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